|
Es frecuente asociar la idea de la creación
de una fundación a motivos y causas que nada tienen que ver
con la actuación desinteresada, o con las ganas de ejercer
una profesión, que es a la vez vocación, y hacer extensivo
este ejercicio a muchas otras personas, sin que ello se traduzca
en pingües ganancias o beneficios de tipo crematístico.
Entendamos la palabra desinteresada tal como suena; es decir, todos
aquellos actos que realizamos sin que ello derive en una remuneración
indefectible. Rememoremos si no aquellas comisiones que aparecen
en pequeñito en cada notificación bancaria que recibimos
en casa. Y es frecuente, decía, la extrañeza ante
este hecho si además la persona fundadora es un artista que
dignifica su profesión haciendo de ella un modo de vida.
Por todo ello, y es a lo que vamos, una de las finalidades esenciales
de esta fundación será la de divulgar y proteger la
obra de Antonio Hervás Amezcua; y en calidad de primus
inter pares, la finalidad de estimular el prestigio e interés
por el arte y sus creadores, tanto en la vertiente plástica
como literaria. Si a esto unimos la intención de fomentar
el acercamiento entre artista y sociedad, parece que no hay duda
de que hemos caído en esa bonita frase utópica que
no debe faltar nunca en un buen discurso, y por lo cual ha perdido
ya toda su credibilidad.
Y esto sucede, a mi entender, porque hay mucha gente que identifica
la creación plástica y literaria con una parcela muy
restringida; es decir, un reducido grupo de personas que dedican
un reducido número de horas a ampliar, incluso pulir y abrillantar,
conocimientos que le permitan distinguirse en sociedad.
Pero como todo movimiento se demuestra andando, la Fundación
pondrá en práctica sus objetivos mediante la organización
de exposiciones, talleres de creación, publicaciones literarias,
de investigación o divulgación, o cualesquier otra
actividad que acuerde el Patronato a tal fin. Todo ello con muchas
ganas, ilusión y la firme creencia de que la creatividad,
lejos de ser la patria de piterpan es el patrimonio de los valientes.
Tini Hervás Amezcua
|